domingo, 24 de agosto de 2014

VR-21, un sofisticado avión que estuvo operativo en la Fuerza Aérea Argentina.

El VR-21 en realidad es un Boeing 707-387C (19962/755) construído y operado para Aerolíneas Argentinas y que recibió la matrícula LV-JGP que en Enero de 1982 se incorporó al Grupo I de Transporte de la I Brigada Aérea con asiento en El Palomar, siendo el tercer ejemplar incorporado por la FAA y recibiendo en consecuencia el código TC-93. Durante el conflicto por Malvinas no hay registros sobre si éste ejemplar en particular realizó alguna operación de exploración lejana junto con el TC-91 y el TC-92. La experiencia del conflicto demostró que la FAA no contaba con ningún medio de vigilancia electrónica y finalizado el mismo, comenzó un programa destinado a dotar a la FAA de una aeronave con dichas capacidades. Así surgió el proyecto FAS-240 que se plasmó entre 1985 y 1986, fecha en que el TC-93 dejó sus operaciones de transporte y pasó a convertirse en la primera plataforma ELINT de la FAA. El ahora denominado VR-21, recibió una serie de equipos Elint y Sigint, más concretamente el sistema israelí Elta EL/L-8300, sistema que permite realizar la recepción y recolección de señales electromagnéticas, con capacidad multicanal que recolecta de modo automático todas las emisiones que el avión encuentra en su recorrido. Las emisiones detectadas, son analizadas en su composición electrónica, como el tipo de banda, la longitud de onda o la frecuencia y guardadas en un archivo. La obtención de éstos datos permite confeccionar un verdadero mapa electrónico de una determinada zona y a la vez conocer la composición electrónica de todos los emisores detectados, sean radares de vigilancia aérea, radares de dirección de tiro o centro de comunicaciones.

Hacia 1997, el VR-21 regresó a Israel donde fue sometido a un overhaull y donde recibió nuevos equipos ELINT, más algunas mejoras en su equipamiento original, aunque no se conoce con exactitud qué equipos recibió y qué mejoras sufrió en concreto, estimándose que se incrementó su capacidad de recepción y se mejoró la capacidad de análisis y tratamiento de las señales recibidas. Aparte de su esquema gris superioridad aérea, el VR-21 era fácil distinguirlo por sus casi dos docenas de antenas ventrales de color negro y de un amplio rádomo del mismo color situado en la parte inferior de la proa.

La capacidad ELINT/SIGINT del avión le permitió a la FAA conocer la situación electrónica de todas las fronteras, la posición de los principales medios de vigilancia y radares de control, tanto civiles como militares. Sobre las misiones del VR-21 no se sabe nada y es uno de las historias mejor guardadas de la FAA. Solamente se conocía el destino de las operaciones cuando se emitía el requerimiento de preparación del avión, en especial sobre el tipo de equipo de supervivencia que debía instalarse. Con base en ése dato, se puede afirmar que el VR-21 voló intensamente sobre todas y cada una de las fronteras argentinas.

Las operaciones “Fire Focus” y “Grifo” en Febrero de 1988, el Ministerio de Defensa Británico informó que entre el 16 y 31 de Marzo, se realizarían en la zona de las Islas Malvinas las maniobras denominadas Fire Focus. Las mismas consistieron en un ejercicio de refuerzo de la defensa área de las islas, el transporte de tropas hacia las mismas y ejercicios de las unidades involucradas. Participaron aviones de la Real Fuerza Aérea, buques de la Armada Real y aproximadamente 1.000 soldados que fueron transportados a Malvinas desde las islas Británicas. Antes que dieran inicio las maniobras, el gobierno argentino convocó una reunión extraordinaria del Consejo permanente de la OEA, donde se obtuvo una resolución favorable, pero Gran Bretaña decidió igual llevar adelante las maniobras.

Rápidamente Argentina reaccionó mediante el ejercicio Grifo, realizado entre el 5 y 27 de Marzo de 1988, donde prácticamente se movilizó toda la flota disponible del ARA, COAN y la FAA. Aquí la actividad del VR-21 fue más que intensa, y junto con el L-188 WAVE del COAN se dedicaron a recolectar la mayor cantidad de información electrónica de todos y cada uno de los medios desplegados por los ingleses durante las maniobras. Se puede decir que fue un momento de alta tensión diplomática y militar entre los dos países y tiempo después se conoció que los ingleses estaban muy molestos principalmente por las “sigilosas” actividades del VR-21 y de las misiones de inteligencia de la lancha P-85 ARA Intrépida en la Isla de los Estados. El Presente y el futuro. Las operaciones del VR-21 continuaron aunque con menor intensidad, como ya se mencionó el avión sufrió un overhaull y una actualización de sus sitemas en 1997 y desde entonces con mayor o menor actividad se mantuvo en servicio realizando su tarea. Con la llegada del sistema A-4AR, muchos de los pilotos recibieron instrucción del personal del VR-21 como así también los “bancos de datos” de los trabajos realizados por el avión, fueron de suma utilidad para el sistema de guerra electrónica del A-4AR, que deberían ser actualizados con regularidad, pero con la salida en servicio del VR, no han existido nuevas actualizaciones. Se estima que en algún momento del 2003 el VR entró para inspección mayor, allí todos los equipos le fueron desmantelados e incluso el rádomo, las antenas ventrales y los motores. Lo cierto es que la inspección se suspendió por problemas presupuestarios y el avión se encuentra literalmente abandonado en la plataforma de El Palomar. Para mediados del 2006 el presupuesto requerido para regresarlo a la actividad ascendía a la suma de 5.182.366 dólares, un monto imposible de obtener por cuanto las prioridades de la fuerza se centraron en los C-130 Hércules.

Han existido muchos rumores sobre el futuro del VR-21, que regresaría como cisterna o como carguero, pero su futuro parece sellado privando a la FAA de una plataforma tan útil y necesaria como es hoy disponer de un medio con capacidad Elint/Sigint. Es otra capacidad perdida, pero no cualquiera.


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